Currículum de consultor: se lee por proyectos, no por responsabilidades

Un consultor no ocupa un puesto, encadena encargos. Un currículum que enumera funciones describe a un empleado; el que enumera entregables describe a un consultor.

La consultoría se contrata de una manera peculiar: quien selecciona no busca a alguien que ocupe una silla, busca a alguien capaz de entrar en una organización que no conoce, entender un problema en semanas y dejar algo que sirva cuando se vaya.

Eso no se demuestra con un listado de responsabilidades. Se demuestra con proyectos, y cada uno se cuenta en tres movimientos: qué te encargaron, qué entregaste y qué cambió después.

Un proyecto bien escrito

En vez deEscribe
«Consultoría de procesos para clientes industriales.»«Rediseño del proceso de compras de una industria de 200 empleados: diagnóstico en cuatro semanas, nuevo circuito de aprobación y formación a los doce usuarios implicados.»
«Implantación de sistemas.»«Implantación de un ERP en una distribuidora: análisis de requisitos, parametrización con el proveedor y acompañamiento en el arranque durante dos meses.»
«Asesoramiento estratégico.»«Plan de entrada en un mercado nuevo para una pyme exportadora: análisis de canal, selección de distribuidor y calendario de arranque a doce meses.»
«Proyecto de mejora.»«Reducción del plazo de cierre contable en un grupo de tres sociedades, con reordenación de tareas y calendario mensual acordado con las tres.»

Nunca el nombre del cliente. El sector, el tamaño y el problema, siempre.

El sector y el tamaño son la mitad de la información

Un consultor que sólo ha trabajado con multinacionales y otro que sólo con pymes resuelven problemas distintos, aunque la metodología se parezca. Escribe en cada proyecto el sector, el tamaño de la organización y con quién interlocutabas: dirección general, un departamento, un comité.

El nivel del interlocutor describe tu nivel mejor que ningún título interno de la firma.

Metodología y herramientas, con moderación

El perfil, en cuatro líneas

Lo que no debe aparecer

Independiente o en firma

Son dos currículums distintos. En firma, cuenta la progresión —analista, consultor, senior, manager— y el tipo de proyectos por nivel, porque la estructura es conocida y sitúa de inmediato. Por cuenta propia, cuenta el volumen de encargos, la recurrencia de clientes y si captabas tú, porque ahí la capacidad comercial forma parte del oficio.

Si vas a hacer el salto de firma a independiente o al revés, dilo con naturalidad: son movimientos habituales y explicarlos evita que la trayectoria parezca errática.

Si tu ámbito es financiero, la guía es el currículum de gerente financiero, y si es auditoría, el currículum de contador público y auditor. Para la dirección de una empresa, conviene el currículum de gerente, y si tu trabajo se acerca a la venta de servicios profesionales, el currículum de un vendedor. El resto de la sección está en currículum en Ventas y atención al cliente.

Preguntas frecuentes

¿Puedo nombrar a los clientes para los que he trabajado?

No, salvo que el caso sea público y tengas permiso expreso. Describe sector, tamaño y problema. En consultoría la confidencialidad es parte del servicio, y un currículum que enumera clientes le dice a la siguiente firma exactamente qué haría con los suyos.

¿Cuántas páginas debe tener?

Dos. Los proyectos necesitan tres líneas cada uno para contarse bien, y con cuatro o cinco proyectos más la formación y las herramientas se llena la segunda página con contenido real.

¿Cómo pongo los resultados si no puedo dar cifras del cliente?

Con el cambio en términos operativos y no financieros: días de cierre, número de pasos de un proceso, tiempo de un trámite, número de usuarios formados. Son resultados verificables en su lógica interna y no revelan la cuenta de resultados de nadie.

¿Qué hago con los proyectos que no salieron bien?

Puedes incluir uno, contado por lo que hiciste y por lo que aprendiste, si tienes claro qué dirías en la entrevista. No es obligatorio, pero en consultoría un candidato que sabe hablar de un proyecto difícil suele generar más confianza que uno cuya trayectoria parece impecable.

¿Sirve la experiencia interna en una empresa para entrar en consultoría?

Sirve, y hay que reescribirla como proyectos. Si dentro de tu empresa lideraste una implantación, un cambio de proceso o una integración, eso es exactamente un proyecto de consultoría; cuéntalo con el mismo formato de encargo, entregable y resultado, y deja las funciones ordinarias en una línea.