Currículum de peluquera: las técnicas y el tipo de salón

Un salón de barrio, una cadena y una peluquería de autor buscan cosas distintas. Y dentro de cada uno, lo que decide es qué técnicas puedes hacer sin que nadie te supervise.

En peluquería, la contratación se decide en dos pasos: una lectura rápida del currículum y una prueba práctica. El currículum sólo tiene que conseguir la prueba, y para eso necesita responder a dos preguntas concretas: qué técnicas dominas y en qué tipo de salón has trabajado.

Todo lo demás —la vocación, la pasión por la estética, la atención al cliente— lo escribe todo el mundo y no ayuda a decidir.

Las técnicas, en lista y con honestidad

Enumera lo que haces solo, de principio a fin, sobre cliente:

El tipo de salón cambia el trabajo

TipoLo que se evalúa
BarrioPolivalencia, fidelización, rapidez, cliente de todas las edades
CadenaRitmo, protocolo de la casa, objetivos de venta de producto, formación interna
Autor o alta peluqueríaTécnica avanzada, tendencia, formación con marca, presentación
BarberíaCorte masculino y navaja, ritmo alto, estilo definido
Novias y eventosRecogido, desplazamiento, prueba previa, trabajo a horas raras

La clientela propia, con cuidado

Es un activo real y hay que mencionarlo sin cruzar la línea:

Lo que suma y suele faltar

La prueba práctica decide

Casi todo salón hace una prueba antes de contratar, y el currículum se escribe sabiéndolo. Conviene saber qué suele pedirse:

El perfil, en tres líneas

Si tu trabajo es todavía de asistencia y lavado, describe esas tareas dentro de este mismo esquema y di con claridad qué haces ya sobre cliente. Para maquillaje, la guía es el currículum de maquilladora, y para estética, el currículum de esteticista. Si vas hacia la asesoría de imagen o la comunicación de marca, conviene el currículum de mercadólogo. El resto de la sección está en currículum en Imagen, comunicación y creativos.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas páginas debe tener?

Una. Técnicas, tipo de salón, formación de marca y disponibilidad caben de sobra, y lo que realmente decide es la prueba práctica que este documento tiene que conseguir.

¿Pongo fotos de mis trabajos?

En el currículum no. Prepara un portafolio aparte o un perfil donde estén tus trabajos y menciónalo con el enlace. En peluquería se mira siempre, así que basta con anunciarlo y asegurarte de que se abre sin registro.

¿Puedo decir que tengo clientela propia?

Sí, y suma bastante, expresado como hecho general y sin ningún dato personal. Lo que no debe hacerse es ofrecer trasladarla: un salón que oye eso entiende inmediatamente qué pasaría con sus clientes el día que te fueras.

¿Qué pongo si acabo de terminar la formación?

Las prácticas con el salón, los servicios que hiciste sobre cliente real y el número aproximado, más las técnicas que manejas con seguridad y las que estás afianzando. En este oficio la honestidad sobre el nivel es más útil que el optimismo, porque la prueba práctica llega en la primera semana.

¿Cuenta la experiencia trabajando en casa o por libre?

Cuenta, y conviene describirla por técnicas y por volumen aproximado, indicando que era por cuenta propia. Lo que un salón quiere saber es qué sabes hacer y a qué ritmo; el marco en que lo aprendiste importa mucho menos.